KEVIN SIMON MANCERA

Una noche de diluvio y despecho en Bogotá parece ser el escenario perfecto para ir a conocer al artista bogotano Kevin Simón Mancera.
Conocí el trabajo de Kevin en el 2007 y tal vez como para muchos que conocen su trabajo de tiempo atrás, nos acompañó o recordó momentos de dolor por la soledad y el desamor.

Al ver las diferentes obras de Kevin, se notan algunos temas recurrentes; la mala suerte, la agonía, el amor o desamor, la muerte… se podría pensar que es bastante negativo.  Pienso que es bastante humano.

a las 6pm bajo el diluvio, Bogotá  está escasa de gente pero llena de vehículos y las luces se duplican en el piso mojado; un paisaje solitario que poco vemos a menos que realmente tengamos que salir con este tipo de clima.    Kevin nos recibe en la puerta.  Es un joven alto y flaco con gafas grandes, tiene una chaqueta ochentera color fucsia  y una gorra.

Kevin y su esposa Andrea, dos personas increíblemente  despreocupadas y amables me recibieron en su hogar.  No hubo necesidad de una entrevista; una charla casual fue más que suficiente.

Hijo de un metalero que vendía cómics y una mamà caleña, Kevin creció en el sur de la ciudad entre rock y salsa.  En el colegio, varios de sus amigos eran dibujantes que entraron a estudiar artes, lo que lo motivó a hacer lo mismo.  Aunque su trabajo trata mucho sobre sentimientos de tristeza, mala suerte o hechos negativos, él no parece darle importancia a esto; simplemente son cosas que le interesan y trata.  No parece ser negativo. Su entorno no se siente así en lo absoluto. No cree en la religión, solo en ser buena persona.  A la única pelea que lo han retado prefirió no asistir.  Le gusta montar  bicicleta y quiere hacer un álbum de monitas ilustradas celebrando el tour de Francia y sus figuras.  El trabajo de Kevin nos lleva a menudo a momentos difíciles pero hay algo que evita que nos hundamos.

A veces se pone misiones cuyo proceso y resultado son su obra (en “La felicidad” , viajó por varios países en la busca de pueblos con el nombre “la felicidad”.  Registró su viaje en cuadernos de dibujo). Su trabajo puede verse sencillo.  Muchos dibujos tienen una cualidad infantil o juvenil pero retratan momentos de vida bastante personales , algunas veces difíciles.  Cuando no está haciendo este tipo de dibujos, abarca temáticas sobre la mala fortuna de otras personas, de sus derrotas, de sus vidas y muertes, de una realidad triste o rara (una de sus obras fué reproducir a mano un diario completo de EL TIEMPO, sólo con las malas noticias).  Su trabajo es minucioso y dedicado.  Se autodiagnostica neurótico (pasó tres días encerrado borrando  manchitas que salieron en las portadas de uno de sus libros). No sé si es neurosis pero es bastante dedicado.

De la serie “Sobre el fracaso”.

Ejemplares de “el mal tiempo”

Extracto de “La Felicidad”

Llegamos a Kevin por la serie de dibujos sobre sus reflexiones durante una época de soledad (un mar de lágrimas) y terminamos conociendo un cuerpo de trabajo que va más allá de eso.  No somos críticos de arte para hacer  análisis de obra pero es tal vez lo que hace que su trabajo nos llame la atención.  Está en un lenguaje que entendemos.  Aunque esté en galerías a las que no acostumbramos ir, parece hablar de donde venimos.  Un poco de anti-héroe que siguiendo su instinto ha logrado establecerse en el mundo del arte.

Para ver más del trabajo de Kevin Simón pueden visitar http://www.volcanmudo.com/ donde además de ver  su trabajo pueden escuchar los programas radiales que hace periódicamente.  Gracias a Kevin por su tiempo, seguiremos pendientes de sus trabajos.



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