Lente Volketa en Boracay Filipinas

Viajamos a un mundo paralelo. Aunque no pudimos explorar mucho del territorio, lo que pudimos percibir de Filipinas es que se parece a una Colombia (o Latino America) de otra dimensión. Los filipinos (o como me gusta llamarlos “los primos”) son una raza morena que de no ser por sus ojos más razgados parecen de este lado del charco (durante el viaje fui frecuentemente confundido como un local). Por la ocupación Española (1521-1898) los nombres en español abundan pero nadie habla el idioma lo que resulta en una experiencia algo extraña para un latino (El Carlos Reyes o Anthony Villanueva de allá no entendera nada si le hablan en español; probablemente le sonreirá reluciendo un diente de oro).


Al salir del aeropuerto en Manila (ciudad capital) fuimos recibidos por un trancón digno de nuestra Bogotá en hora pico (“si alguien aprende a manejar en Colombia maneja en cualquier parte del mundo”; esto también aplica para Filipinas), seguido por un ghetto caótico que parece una fusión entre las bodegas de Sanandresito y SanVictorino con el tráfico de la décima llena de motos, carros particulares y los Jeepneys (buses filipinos que son una mezcla de chiva y limosina (por lo largos), una de las tantas peculiaridades que compartimos. click Aquí.).  La brecha social está bien marcada, me sentía como en casa.

El destino principal fué Boracay.  Galardonada como la isla más bacana del mundo por una revista gringa, Boracay es una isla con una playa increíblemente hermosa rodeada de una naturaleza exhuberante donde los locales viven en casas similares a las de los barrios de invasión y los turistas tienen todo a su disposición en hoteles, restaurantes y entretenimiento diseñado para servir cualquiera de sus caprichos.  Una playa donde uno se puede relajar con masajes increíbles de una hora por quince mil pesos, ver mamasitas de todo el planeta, y una parranda de gente tomándose selfies con ese palo de golf que le ponen, Boracay es una fusión de vida local precaria con una influencia abrumadora de negocios para turistas y obviamente turistas.  Percibir una cultura atuóctona o tradicional es difiícil. Pero como siempre el que busca encuentra, y compartimos con ustedes un poco de lo que experimentamos a través de nuestro lente.

Gwelcom gringous!

Una prima

Ey primo tómate esta pose!

Los primos organizando la pesca.

Las gringas infraganti.

Esto es muy loco piscinas de pescados que durante 20 minutos se comen la piel muerta de los pies. Se llama Dr. Fish.

A los filipinos les encanta el basket.

Guakkss. Si, son monederos hechos de ranas reales

asfdaLos primos también le dan a la lechona

Primas Style.

Te pillé prima.

Divino niño versión Filipinas.

Dejándoles algo al barrio a los primos.

A los primos les encantan las peleas de gallos. Cagada.

Pobechitooo

El primo sayayín.

Los primos practicando otro deporte nacional: Karaoke.  Domingo de desengayabe con brandy y ceviche.

En Boracay hay unos primos Bob Ross impresionantes que hacen estos motivos en vivo sobre camisetas con acrílicos y tu nombre personalizao.

Ey primo bacana la gafa!

Las sandalias son populares en Boracay. Incluso si tienen forma de pipí.

El primo Shwarseneger.

Las primitas ganster.

Todo bello todo bonito.



2 Comments

  1. Hola Sergio!!!
    Me parece que te encanto la tierra de tus primos!
    gracias por compartir este bello artículo.✌️
    Ahora estoy en espera de tu segundo recuento en el país Nippon…
    Un abrazo gigante,
    Mirgen

  2. Alejandro wrote:

    Muy bueno el articulo, las fotografías están muy pro, ver esta cultura del otro lado del mundo resumida en unas tomas tan chimbas esta un lujo.
    Que chimba haber pintado por esos lares.

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